4 de agosto de 2026

Palabra de Dios

Mt 15, 1-2. 10-14


"Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: '¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los antepasados?; pues no se lavan las manos a la hora de comer'. Luego llamó a la gente y les dijo: 'Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre'. Entonces se acercan los discípulos y le dicen: '¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?' El les respondió: 'Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.'"

COMENTARIO

No podemos negar que las palabras del Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo son bastante aclaradoras, si se puede decir así. Y que pone en la mesa una verdad muy simple: hay quien se cree sabio y equivoca a quien debe conducir. Y ese es el caso de aquellos fariseos que tenían el poder espiritual en sus manos pero, según Cristo y según su santísima Palabra son ciegos que guían a otros ciegos y eso nunca puede acabar bien. 

Los fariseos era muy seguidores al respecto de cumplir con los muchos preceptos que habían ido estableciendo los llamados sabios a lo largo de los siglos. Pero, según vemos, no eran muchos de ellos preceptos que se tuvieran que tener muy en cuenta. 

Aquellos que se escandalizaban son los que, precisamente, más escándalo y mal ejemplo daban según Cristo.


JESÚS,  gracias por poner sobre la mesa la pura y exacta verdad. 


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de julio de 2026

La Ligera carga de Cristo

 Mt 11,25-30


"En aquella ocasión Jesús declaró:

'— Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.

Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga es ligera.'"

COMENTARIO 

Lo que aquí nos dice el Hijo de Dios es más que importante. Y es que podemos considerarnos de los más pequeños porque Dios nos ha revelado lo que es verdaderamente importante. 

Pero hay algo que es, sencillamente, maravilloso. Y es que Cristo se entrega de forma total y absoluta a sus hermanos los hombres. Quiere que nos acerquemos a su persona porque Él nos aliviará de nuestras cuitas personales. 

Nos dice Jesucristo que su yugo es suave y que su carga es ligera yeso ha de querer decir que seguirlo no es imposible...


JESÚS, gracias por ser tan bueno con nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2026

Cuando se fue Cristo

Mt 9, 14-17


"Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?' Jesús les dijo: 'Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan'".


COMENTARIO

Aquellos que no querían para nada al Hijo de Dios buscaban cualquier ocasión para dejarlo mal. Y el tema del ayuno cuando estaba prescrito era ocasión propicia para ellos porque veían que los discípulos de Cristo no lo hacían...

Lo que dice Cristo aquí es seguro que ellos no lo entendieron. Es decir, eso de la boda sí es posible que les llegara al corazón pero que estuviera hablando de su muerte y de cómo se iban a sentir sus discípulos entonces... eso es seguro que no lo entendían. 

Y lo nuevo de la doctrina de Cristo, ese vino nuevo, no podía contenerse en corazones viejos como eran, precisamente, los de aquellos que le hacían según qué tipo de preguntas.

JESÚS, gracias por poner las cosa en su exacto sitio. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2026

No seamos incrédulos sino creyentes

Jn 20, 24-29


"Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les contestó: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré'. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: 'La paz con vosotros'. Luego dice a Tomás: 'Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente'. Tomás le contestó: 'Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: 'Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído'".

COMENTARIO

Tomás era uno de los doce que no estaba presente cuando el Hijo de Dios se presentó ante ellos. Y como no vio al Señor no creyó que hubiera pasado lo que, con toda seguridad, le contaron sus amigos. 

Cuando se aparece de nuevo, a los ocho días, Cristo se dirige a Tomás para decirle que hiciera lo que había dicho que necesitaría para creer. Pero no hace falta porque ver a Jesús fue suficiente. 

Cristo define a la perfección lo que es la fe: creer sin ver, creer sin ver, creer sin ver. Y lo repetimos por si no ha quedado claro...

JESÚS, gracias por decirnos qué es tener fe, qué creer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2026

El miedo a la Verdad

Mt 8, 28-34


"En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -'¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?' Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: '-Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos'. Él les dijo:' Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas'. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

COMENTARIO

Pudiera parecer o dar la impresión de que las personas se habían beneficiado de aquello de los endemoniados. Pero aquellas no pensaban lo mismo por su pensamiento exclusivamente humano. 

Se puede decir que hacer lo que hizo el Hijo de Dios con los endemoniados era buena cosa. Sin embargo, cuando el negocio se pone por medio, que es lo que las cosas no acaban bien para según qué intereses. 

Querían que Jesús dejara sus tierras porque, al parecer, los endemoniados no eran su problema sino perder a los cerdos... En fin...

JESÚS, gracias por actuar como actuaste entonces. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de junio de 2026

Yojanan

 Lc 1, 57-66.80



"Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: 'No; se ha de llamar Juan'. Le decían: 'No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre' Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. El pidió una tablilla y escribió: 'Juan es su nombre'. Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: 'Pues ¿Qué será este niño?»' Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

COMENTARIO

Resulta curioso el comportamiento de Zacarías. Cuando el ángel Gabriel le anunció que su esposa, a la que llamaban estéril, iba a darle un hijo, no se lo creyó del todo porque, humanamente, era lo que se esperaba de él. Sin embargo, después de unos meses de mudez por no creer y ya está... ahora sí que sabe lo que tiene que hacer: no dudar más de Dios y hacer lo que quiere el Padre que debe hacer. 

Le pone de nombre Juan que, al parecer, no era común en su familia. Pero era lo que debía hacer y ahora sí lo hace con las consecuencias que sabemos:  se le abre la boca y pudo hablar. 

La lección es bien sencilla: la Voluntad de Dios ha de ser siempre respetada por mucho que nos cueste. 

JESÚS, da las gracias a tu primo Juan por todo lo que hizo y lo fielmente que se comportó. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2026

La puerta estrecha

Mt 7, 6.12-14


"'No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. 'Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.'"

COMENTARIO

Es cierto que todo hijo de Dios quiere ir al Cielo. Pero no se va a la Casa de Dios de cualquier forma sino de la forma como el Hijo de Dios aquí nos dice.

Nosotros tenemos dos opciones: escoger la puerta ancha en la que, es seguro, vamos a gozar de la vida sin tener en cuenta nada de lo que eso suponga ni las consecuencias de nuestros actos y escoger la puerta estrecha que conlleva, seguramente, muchos sacrificios...

Es cierto que dice Cristo que pocos encuentran la puerta estrecha. Y es que, como personas, nos corresponde buscarla y no siempre queremos.

JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de cómo alcanzar el Cielo. 

Eleuterio Fernández Guzmán